Que poder, que poder que te dí.
Tenés el poder de matarme, con tan solo decir una palabra, o con no decir ninguna...
Que impersonal fue tu trato, eso atravesó mi coraza, yo me sentía tan bien, tan irrompible, y ahí llegaste vos para probarme lo equivocados que estaba.
Me robaste la felicidad con una facilidad increíble, y si ya sabes que siento, esta nueva actitud no ayudó. Venia bien y tranquilo, sigamos como hasta ahora.
Que impersonal fue tu trato, eso atravesó mi coraza, yo me sentía tan bien, tan irrompible, y ahí llegaste vos para probarme lo equivocados que estaba.
Me robaste la felicidad con una facilidad increíble, y si ya sabes que siento, esta nueva actitud no ayudó. Venia bien y tranquilo, sigamos como hasta ahora.
Me enojo de su egoísmo, de su forma de hacer las cosas. Existe más gente, no estaría mal que se acuerden, que los escuchen alguna vez.
Y sin embargo no me faltan las sonrisas entre tantas decepciones, me distraigo mirando otras caras, caras amables, caras que a pesar de no ser tan cercanas, me sonríen y me devuelven un poquito de mi, ese yo que era antes.
Y al final, me doy cuenta que no te conozco, que mucho de lo que pensaba de vos era una imagen que yo cree, que ni siquiera somos amigos, y que no se si lo seremos algún día. Entonces, ¿que pierdo?. ¿Una amistad a medias?.
Y aquí me encuentro, con una lucha interna, con una felicidad que no se quiere ir, y con una tristeza que parece va a ganar.
A pesar de todo, haces bailar mis sentimientos, entre un te quiero y te odio.
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